EL CNE: UN CONSEJO DESACONSEJABLE
(Rafael Grooscors Caballero)
El Consejo Nacional Electoral –inefable esperpento ahora bajo el control de Cuba-- es un instrumento ilegítimo de un régimen ilegítimo y resulta inconcebible que se le siga tratando como a un árbitro imparcial, más bien procurando su participación, como ocurriría en las proyectadas primarias oposicionistas, en tareas que deberían estar encaminadas a denunciar y desestabilizar a un orden autocrático y dictatorial, impuesto con desprecio, sobre la voluntad del soberano. Desde antes del Referendum Revocatorio del 2004, cuando se entregó la Presidencia del ente comicial a Jorge Rodríguez y se concretó la adquisición de la tecnología “touch-screen” con las máquinas smartmatic, los venezolanos perdimos la posibilidad de ser gobernados democráticamente, si entendemos por esencia primaria de la democracia la transparencia del voto. Uno tras otro, los fraudulentos procesos electorales en los que hemos sido obligados a intervenir a partir de la fecha indicada, han burlado la intención de las mayorías democráticas y han permitido las victorias “pírricas” de unos falsos ganadores que han ido profundizando un régimen de opresión hábilmente disfrazado de demócrata. Todos, incluso los que aparentemente han perdido “los ganadores” –la reforma constitucional y las parlamentarias del 26S del año pasado-- han pasado por las trampas de un sistema perverso, urdido para no entregar el poder.
Casi nadie se pregunta ¿porqué se tomó la decisión de salir del método fotoeléctrico de Indra, mediante el cual se automatizaba el proceso, pero permanecía, incólume, en un depósito anexo a la máquina, el voto real del votante, como para que pudiese ser inmediatamente auditado y posteriormente archivado, conjuntamente con las actas suscritas por los representantes de las fuerzas en disputa? ¿Quién exigió el cambio y, sobre todo, para un sistema tan alejado a las prácticas comunes en los países de mayor desarrollo democrático del mundo? Nadie lo pidió expresamente. Ningún partido, ninguna fuerza política organizada. Y de lo que estamos seguros es que no hubo, al precipitar esta drástica alteración del sistema, ningún interés de proteger la transparencia y la nobleza del elector y mucho menos de salvaguardar las intenciones de la mayoría democrática de los venezolanos. Se engañó al país y se introdujo un método fácilmente manipulable, para que la práctica del “acta mata voto” fuese sustituida por el crítico programa informático cuya comisión fraudulenta no dejaría huella alguna para detectar su acción delictiva. Y ahí estamos, devanándonos los sesos para ver cómo podríamos fiscalizar la operación electoral y obtener una respuesta cierta de la voluntad de los votantes. Millones de dólares invertidos, de los recursos de todos los venezolanos, para adquirir máquinas y herramientas cada vez sofisticadas, con el único propósito de engañarnos y “atornillar” con cada proceso al autócrata y la camarilla de pseudos demócratas que le acompañan. ¿Seguiremos en esta debilidad masoquista, entregando nuestros derechos civiles y políticos más preciados o nos revelaremos, “indignados”, para poner orden en la casa y expulsar de ella a los intrusos que nos han agredido con tanta saña?.
A principios del 2010, ante el reto de las Parlamentarias, el CNE, por decisión de la mayoría de sus espurios Rectores –excluido un desasistido Vicente Díaz, a quien nadie toma en cuenta, pero a quien respetamos por su olímpica labor-- “inventó” la figura de los distritos electorales, específicamente, para encontrar la manera de conservar una cómoda mayoría de escaños, con menos votos que el adversario, burlando la división político-territorial consagrada por la Federación y su consecuencial representatividad. ¿Un Soviet Supremo?. El REP, entretanto, sigue su marcha in-crescendo, acercándose al 65% de la población total del país y negando la revisión de su Data a los grupos adversos al régimen. No hay Fiscalía de Cedulación, como la hubo en los tiempos de la “cuarta”, para entonces siempre en manos de la oposición, por lo cual colombianos, nicaragüenses, cubanos, chinos y múltiples antillanos, sumados a los “doble cedulados” que no registran las “capta huellas” oficiales, constituyen un valioso “colchón” que siempre inclinará la balanza a favor del dictócrata que nos gobierna. Ahora entregaron la misión identidad a una empresa de la dictadura cubana e instalaron una conexión directa, de Los Roques a Camaguey, de un cable submarino repotenciado, para hacer más fácil la manipulación de nuestra conducta por los expertos del “principado comunista” de Fidel y Raúl Castro. Agreguemos, como aporte adicional, lo que revelará el Censo de Población y Vivienda, a verificarse en Septiembre y cuyos datos serán examinados en La Habana. Por lo demás, mientras se imposibilita a los venezolanos en el exterior participar en la próxima justa del 2012 –las instrucciones a las Embajadas y Consulados son terminantes— el jefe supuestamente enfermo, arrastrando los efectos de una curiosa quimioterapia asaz versátil, adelanta una aparatosa campaña propagandística, proponiendo su nombre para el ejercicio eterno de la Primera Magistratura nacional. Y todo financiado con tu dinero, mi dinero y el dinero de todos los venezolanos, haciendo caso omiso a las prescripciones de la ley acerca del peculado de uso. ¿Existe cualidad contralora en el CNE y en nuestra Asamblea, por no mencionar al pérfido TSJ? ¿Podemos tener esperanzas de ganar esas próximas elecciones y acceder a un nuevo Gobierno, tras el reconocimiento de los resultados por parte del CNE? ¿Usted lo cree? ¿Sin indignarnos?
Mas bien creemos, estamos convencidos, de que primero tenemos que ganarle la batalla al CNE, moviendo a la sociedad civil a una airada e ininterrumpida protesta, hasta lograr una adecuada conformación democrática de su Rectorado y suspender, hasta su revisión y adecuación lógicas, todo el arsenal de sus dispositivos “legales”, opuestos y contrarios a mandamientos expresos de la Constitución actual y a la ética política en general. Si no destruimos la imagen y acabamos con la fuerza de un CNE traidor a la voluntad popular, no podremos ir tranquilos a un nuevo proceso, el cual no tardará en ser manchado por una nueva ignominia del régimen. Los millones de indecisos, inmotivados, volverán a abstenerse y el miedo y la desilusión se apoderarán del electorado, si no probamos nuestra audacia y nuestra valentía, nuestra venezolanidad, nuestra esencia democrática, pidiendo la renuncia de los Rectores de este consejo desaconsejable de hoy y restituyendo la transparencia perdida al orden de nuestros procesos electorales, conforme lo manda la Constitución Nacional.
No perdamos mas tiempo; vayamos al grano; la otra revolución democrática no se hace con primarias, ni secundarias, ni mesas de unidad. O somos o no somos mayoría. Empecemos por el principio, una vez más. Armemos un orden democrático a prueba de cualquier análisis y marchemos confiados a una nueva jornada que nos dará la razón. La democracia se hace con democracia y más democracia.
grooscors81@gmail.com.-
jueves, 8 de marzo de 2012
EL CNE: UN CONSEJO DESACONSEJABLE
EL CNE: UN CONSEJO DESACONSEJABLE
(Rafael Grooscors Caballero)
El Consejo Nacional Electoral –inefable esperpento ahora bajo el control de Cuba-- es un instrumento ilegítimo de un régimen ilegítimo y resulta inconcebible que se le siga tratando como a un árbitro imparcial, más bien procurando su participación, como ocurriría en las proyectadas primarias oposicionistas, en tareas que deberían estar encaminadas a denunciar y desestabilizar a un orden autocrático y dictatorial, impuesto con desprecio, sobre la voluntad del soberano. Desde antes del Referendum Revocatorio del 2004, cuando se entregó la Presidencia del ente comicial a Jorge Rodríguez y se concretó la adquisición de la tecnología “touch-screen” con las máquinas smartmatic, los venezolanos perdimos la posibilidad de ser gobernados democráticamente, si entendemos por esencia primaria de la democracia la transparencia del voto. Uno tras otro, los fraudulentos procesos electorales en los que hemos sido obligados a intervenir a partir de la fecha indicada, han burlado la intención de las mayorías democráticas y han permitido las victorias “pírricas” de unos falsos ganadores que han ido profundizando un régimen de opresión hábilmente disfrazado de demócrata. Todos, incluso los que aparentemente han perdido “los ganadores” –la reforma constitucional y las parlamentarias del 26S del año pasado-- han pasado por las trampas de un sistema perverso, urdido para no entregar el poder.
Casi nadie se pregunta ¿porqué se tomó la decisión de salir del método fotoeléctrico de Indra, mediante el cual se automatizaba el proceso, pero permanecía, incólume, en un depósito anexo a la máquina, el voto real del votante, como para que pudiese ser inmediatamente auditado y posteriormente archivado, conjuntamente con las actas suscritas por los representantes de las fuerzas en disputa? ¿Quién exigió el cambio y, sobre todo, para un sistema tan alejado a las prácticas comunes en los países de mayor desarrollo democrático del mundo? Nadie lo pidió expresamente. Ningún partido, ninguna fuerza política organizada. Y de lo que estamos seguros es que no hubo, al precipitar esta drástica alteración del sistema, ningún interés de proteger la transparencia y la nobleza del elector y mucho menos de salvaguardar las intenciones de la mayoría democrática de los venezolanos. Se engañó al país y se introdujo un método fácilmente manipulable, para que la práctica del “acta mata voto” fuese sustituida por el crítico programa informático cuya comisión fraudulenta no dejaría huella alguna para detectar su acción delictiva. Y ahí estamos, devanándonos los sesos para ver cómo podríamos fiscalizar la operación electoral y obtener una respuesta cierta de la voluntad de los votantes. Millones de dólares invertidos, de los recursos de todos los venezolanos, para adquirir máquinas y herramientas cada vez sofisticadas, con el único propósito de engañarnos y “atornillar” con cada proceso al autócrata y la camarilla de pseudos demócratas que le acompañan. ¿Seguiremos en esta debilidad masoquista, entregando nuestros derechos civiles y políticos más preciados o nos revelaremos, “indignados”, para poner orden en la casa y expulsar de ella a los intrusos que nos han agredido con tanta saña?.
A principios del 2010, ante el reto de las Parlamentarias, el CNE, por decisión de la mayoría de sus espurios Rectores –excluido un desasistido Vicente Díaz, a quien nadie toma en cuenta, pero a quien respetamos por su olímpica labor-- “inventó” la figura de los distritos electorales, específicamente, para encontrar la manera de conservar una cómoda mayoría de escaños, con menos votos que el adversario, burlando la división político-territorial consagrada por la Federación y su consecuencial representatividad. ¿Un Soviet Supremo?. El REP, entretanto, sigue su marcha in-crescendo, acercándose al 65% de la población total del país y negando la revisión de su Data a los grupos adversos al régimen. No hay Fiscalía de Cedulación, como la hubo en los tiempos de la “cuarta”, para entonces siempre en manos de la oposición, por lo cual colombianos, nicaragüenses, cubanos, chinos y múltiples antillanos, sumados a los “doble cedulados” que no registran las “capta huellas” oficiales, constituyen un valioso “colchón” que siempre inclinará la balanza a favor del dictócrata que nos gobierna. Ahora entregaron la misión identidad a una empresa de la dictadura cubana e instalaron una conexión directa, de Los Roques a Camaguey, de un cable submarino repotenciado, para hacer más fácil la manipulación de nuestra conducta por los expertos del “principado comunista” de Fidel y Raúl Castro. Agreguemos, como aporte adicional, lo que revelará el Censo de Población y Vivienda, a verificarse en Septiembre y cuyos datos serán examinados en La Habana. Por lo demás, mientras se imposibilita a los venezolanos en el exterior participar en la próxima justa del 2012 –las instrucciones a las Embajadas y Consulados son terminantes— el jefe supuestamente enfermo, arrastrando los efectos de una curiosa quimioterapia asaz versátil, adelanta una aparatosa campaña propagandística, proponiendo su nombre para el ejercicio eterno de la Primera Magistratura nacional. Y todo financiado con tu dinero, mi dinero y el dinero de todos los venezolanos, haciendo caso omiso a las prescripciones de la ley acerca del peculado de uso. ¿Existe cualidad contralora en el CNE y en nuestra Asamblea, por no mencionar al pérfido TSJ? ¿Podemos tener esperanzas de ganar esas próximas elecciones y acceder a un nuevo Gobierno, tras el reconocimiento de los resultados por parte del CNE? ¿Usted lo cree? ¿Sin indignarnos?
Mas bien creemos, estamos convencidos, de que primero tenemos que ganarle la batalla al CNE, moviendo a la sociedad civil a una airada e ininterrumpida protesta, hasta lograr una adecuada conformación democrática de su Rectorado y suspender, hasta su revisión y adecuación lógicas, todo el arsenal de sus dispositivos “legales”, opuestos y contrarios a mandamientos expresos de la Constitución actual y a la ética política en general. Si no destruimos la imagen y acabamos con la fuerza de un CNE traidor a la voluntad popular, no podremos ir tranquilos a un nuevo proceso, el cual no tardará en ser manchado por una nueva ignominia del régimen. Los millones de indecisos, inmotivados, volverán a abstenerse y el miedo y la desilusión se apoderarán del electorado, si no probamos nuestra audacia y nuestra valentía, nuestra venezolanidad, nuestra esencia democrática, pidiendo la renuncia de los Rectores de este consejo desaconsejable de hoy y restituyendo la transparencia perdida al orden de nuestros procesos electorales, conforme lo manda la Constitución Nacional.
No perdamos mas tiempo; vayamos al grano; la otra revolución democrática no se hace con primarias, ni secundarias, ni mesas de unidad. O somos o no somos mayoría. Empecemos por el principio, una vez más. Armemos un orden democrático a prueba de cualquier análisis y marchemos confiados a una nueva jornada que nos dará la razón. La democracia se hace con democracia y más democracia.
grooscors81@gmail.com.-
(Rafael Grooscors Caballero)
El Consejo Nacional Electoral –inefable esperpento ahora bajo el control de Cuba-- es un instrumento ilegítimo de un régimen ilegítimo y resulta inconcebible que se le siga tratando como a un árbitro imparcial, más bien procurando su participación, como ocurriría en las proyectadas primarias oposicionistas, en tareas que deberían estar encaminadas a denunciar y desestabilizar a un orden autocrático y dictatorial, impuesto con desprecio, sobre la voluntad del soberano. Desde antes del Referendum Revocatorio del 2004, cuando se entregó la Presidencia del ente comicial a Jorge Rodríguez y se concretó la adquisición de la tecnología “touch-screen” con las máquinas smartmatic, los venezolanos perdimos la posibilidad de ser gobernados democráticamente, si entendemos por esencia primaria de la democracia la transparencia del voto. Uno tras otro, los fraudulentos procesos electorales en los que hemos sido obligados a intervenir a partir de la fecha indicada, han burlado la intención de las mayorías democráticas y han permitido las victorias “pírricas” de unos falsos ganadores que han ido profundizando un régimen de opresión hábilmente disfrazado de demócrata. Todos, incluso los que aparentemente han perdido “los ganadores” –la reforma constitucional y las parlamentarias del 26S del año pasado-- han pasado por las trampas de un sistema perverso, urdido para no entregar el poder.
Casi nadie se pregunta ¿porqué se tomó la decisión de salir del método fotoeléctrico de Indra, mediante el cual se automatizaba el proceso, pero permanecía, incólume, en un depósito anexo a la máquina, el voto real del votante, como para que pudiese ser inmediatamente auditado y posteriormente archivado, conjuntamente con las actas suscritas por los representantes de las fuerzas en disputa? ¿Quién exigió el cambio y, sobre todo, para un sistema tan alejado a las prácticas comunes en los países de mayor desarrollo democrático del mundo? Nadie lo pidió expresamente. Ningún partido, ninguna fuerza política organizada. Y de lo que estamos seguros es que no hubo, al precipitar esta drástica alteración del sistema, ningún interés de proteger la transparencia y la nobleza del elector y mucho menos de salvaguardar las intenciones de la mayoría democrática de los venezolanos. Se engañó al país y se introdujo un método fácilmente manipulable, para que la práctica del “acta mata voto” fuese sustituida por el crítico programa informático cuya comisión fraudulenta no dejaría huella alguna para detectar su acción delictiva. Y ahí estamos, devanándonos los sesos para ver cómo podríamos fiscalizar la operación electoral y obtener una respuesta cierta de la voluntad de los votantes. Millones de dólares invertidos, de los recursos de todos los venezolanos, para adquirir máquinas y herramientas cada vez sofisticadas, con el único propósito de engañarnos y “atornillar” con cada proceso al autócrata y la camarilla de pseudos demócratas que le acompañan. ¿Seguiremos en esta debilidad masoquista, entregando nuestros derechos civiles y políticos más preciados o nos revelaremos, “indignados”, para poner orden en la casa y expulsar de ella a los intrusos que nos han agredido con tanta saña?.
A principios del 2010, ante el reto de las Parlamentarias, el CNE, por decisión de la mayoría de sus espurios Rectores –excluido un desasistido Vicente Díaz, a quien nadie toma en cuenta, pero a quien respetamos por su olímpica labor-- “inventó” la figura de los distritos electorales, específicamente, para encontrar la manera de conservar una cómoda mayoría de escaños, con menos votos que el adversario, burlando la división político-territorial consagrada por la Federación y su consecuencial representatividad. ¿Un Soviet Supremo?. El REP, entretanto, sigue su marcha in-crescendo, acercándose al 65% de la población total del país y negando la revisión de su Data a los grupos adversos al régimen. No hay Fiscalía de Cedulación, como la hubo en los tiempos de la “cuarta”, para entonces siempre en manos de la oposición, por lo cual colombianos, nicaragüenses, cubanos, chinos y múltiples antillanos, sumados a los “doble cedulados” que no registran las “capta huellas” oficiales, constituyen un valioso “colchón” que siempre inclinará la balanza a favor del dictócrata que nos gobierna. Ahora entregaron la misión identidad a una empresa de la dictadura cubana e instalaron una conexión directa, de Los Roques a Camaguey, de un cable submarino repotenciado, para hacer más fácil la manipulación de nuestra conducta por los expertos del “principado comunista” de Fidel y Raúl Castro. Agreguemos, como aporte adicional, lo que revelará el Censo de Población y Vivienda, a verificarse en Septiembre y cuyos datos serán examinados en La Habana. Por lo demás, mientras se imposibilita a los venezolanos en el exterior participar en la próxima justa del 2012 –las instrucciones a las Embajadas y Consulados son terminantes— el jefe supuestamente enfermo, arrastrando los efectos de una curiosa quimioterapia asaz versátil, adelanta una aparatosa campaña propagandística, proponiendo su nombre para el ejercicio eterno de la Primera Magistratura nacional. Y todo financiado con tu dinero, mi dinero y el dinero de todos los venezolanos, haciendo caso omiso a las prescripciones de la ley acerca del peculado de uso. ¿Existe cualidad contralora en el CNE y en nuestra Asamblea, por no mencionar al pérfido TSJ? ¿Podemos tener esperanzas de ganar esas próximas elecciones y acceder a un nuevo Gobierno, tras el reconocimiento de los resultados por parte del CNE? ¿Usted lo cree? ¿Sin indignarnos?
Mas bien creemos, estamos convencidos, de que primero tenemos que ganarle la batalla al CNE, moviendo a la sociedad civil a una airada e ininterrumpida protesta, hasta lograr una adecuada conformación democrática de su Rectorado y suspender, hasta su revisión y adecuación lógicas, todo el arsenal de sus dispositivos “legales”, opuestos y contrarios a mandamientos expresos de la Constitución actual y a la ética política en general. Si no destruimos la imagen y acabamos con la fuerza de un CNE traidor a la voluntad popular, no podremos ir tranquilos a un nuevo proceso, el cual no tardará en ser manchado por una nueva ignominia del régimen. Los millones de indecisos, inmotivados, volverán a abstenerse y el miedo y la desilusión se apoderarán del electorado, si no probamos nuestra audacia y nuestra valentía, nuestra venezolanidad, nuestra esencia democrática, pidiendo la renuncia de los Rectores de este consejo desaconsejable de hoy y restituyendo la transparencia perdida al orden de nuestros procesos electorales, conforme lo manda la Constitución Nacional.
No perdamos mas tiempo; vayamos al grano; la otra revolución democrática no se hace con primarias, ni secundarias, ni mesas de unidad. O somos o no somos mayoría. Empecemos por el principio, una vez más. Armemos un orden democrático a prueba de cualquier análisis y marchemos confiados a una nueva jornada que nos dará la razón. La democracia se hace con democracia y más democracia.
grooscors81@gmail.com.-
COMENTARIO DE RAFAEL GROOSCORS C.
Comentarios de Roberto Martin
Estimado amigo: es más o menos incómodo intervenir (¿interferencia?) en una conversación, aún cuando sea virtual, entre dos internautas sobre temas específicos que les preocupan; no obstante por el hecho de que todos somos venezolanos y que tenemos los mismos deberes y derechos, al ser tales temas demasiado importantes para el futuro de la Nación, creo necesario comunicarme con Ud. en primer lugar para aclararle que el amigo Roberto Martín, quien ya debe haber pasado la barrera de los 60 años, (yo tengo 81 y voy para 82) ha vivido con intensidad nuestro proceso político y ha luchado, con igual denuedo, por la democracia, la justicia social, los derechos humanos y la libertad del mundo. Cuando él habla sobre las carencias de nuestros actuales dirigentes, las debilidades del movimiento opositor, piensa más en lo que a Ud. le interesa intrínsecamente, que en lo que pueda interesarle a si mismo. Por eso le ruego que intente entenderlo y no considerar que es un simple descalificador más, de los tantos que forman lo que Ud. llama "cadenas" y que probablemente responden a obscuras estrategias de desinformación fraguadas en camuflados laboratorios fundamentalistas. Estamos inmersos o en "un nuevo comienzo" o en el final de una batalla que nadie sabe quien ganará. Personalmente le digo lo siguiente: comencé la lucha política a los 15 años, en 1945, meses antes de ocurrida la llamada "revolución de octubre" y formé parte de una jóven generación que animó el trabajo clandestino cuando arribó al poder, abruptamente, el último de nuestros más sangrientos y corruptos dictadores: Marcos Pérez Jiménez. El último digo, porque el próximo, el que aún actúa con disfrazado apego al orden democrático, probablemente no llegue a desemascararse como tal, nunca. La providencia y no la oposición política, parece haber dispuesto de él y nos abreviará el camino de combatirlo y vencerlo, en cuanto a su persona. Pero no así al "sistema" establecido, bajo la carátula de una "revolución social", vinculada a otros movimientos mundiales los cuales se llaman, a sí mismos, como de "izquierda" y hablan en nombre del "pueblo". Este sistema es necesario que Ud. y todos los de su generación, lo conozcan bien, lo identifiquen con claridad, por cuanto del engaño con que lo perciban es que depende su perpetuación. Este es un sistema totalitario, fundamentado en el "apoderamiento absoluto del poder absoluto", pero que requiere la aprobación "legitimadora" tanto de la opinión pública nacional como de la comunidad internacional. Por eso "permite" la aparentemente libre asociación política (Partidos como AD, Copei, UNT y PJ); la celebración de elecciones, bajo mecanismos y procedimientos que dan la impresión de transparencia y la concurrencia, en fin, de valores y factores propios de la democracia, para lograr una necesaria "aprobación" que es lo que permitirá su prolongación y permanencia en el poder hasta "el fin de la historia". ¿Ud. entiende? Para mi (como, por ejemplo, para Diego Arria; para Pablo Medina y para Roberto Martín) la MUD está desarrollando una estrategia equivocada y el "éxito" de las Primarias no va a convertirse, a la larga, en algo más que una importantísima contribución de los auténticos demócratas a favor de los extremistas que nos gobiernan y nos seguirán gobernando, si no abrimos bien nuestros ojos, armamos nuestros espíritus y cerramos nuestros puños para comabtirlos. No es asunto de que aparezca un cubano, un colombiano, un asiático más en el "rollo" del REP, sino que éste es, conjuntamente con las máquinas Smartmátic, el último recurso "democrático" que será utilizado cada vez que esté en peligro la "estabilidad" y la "lógica revolucionaria" del actual régimen. Somos 27 millones de venezolanos y 19 conformamos el REP. Es decir, apenas si un 30% de nosotros son jóvenes no votantes, menores, desde recién nacidos a muchachos con 17 años. Si Ud. somete este dato a un cálculo de probabilidades y lo compara con la realidad de cualquier otro país verdaderamente democrático (Chile, digamos) se dará cuenta de que es muy difícil que más del 50% de la población esté en capacidad (etárea) para votar y mucho menos de que el 100% de ellos esté "inscripto" en el respectivo listado de votantes. Y si el CNE es una célula arbitral totalmente controlada por el PSUV y el régimen; si el sistema smarmatic y las captahuellas fueron, sorpresivamente y sin que nadie lo pidiera, impuestos por el chavismo para garantizar su legitimación (en el referendum del 2004) y su perpetuación desdibujada con claridad en el otro referendum del 2009 (la reforma constitucional relativa a la reelección del Presidente); si las Fuerzas Armadas fueron transformadas en "bolivarianas y socialistas" al servicio personal de Chávez "para siempre", ¿cree Ud. de verdad que no estamos "sirviéndole" al régimen si no protestamos hasta el cansancio y si no logramos las condiciones mínimas de transparencia o mas bien Ud. piensa que podremos ganarle unas elecciones y un respetuoso traspaso del Poder por parte de sus actuales "propietarios" a nosotros? Le anexo un trabajo que publiqué el año pasado y le dejo estas reflexiones para que Ud. las someta a su íntima consideración y sea Ud. el propio juez de su conciencia. Afectuosamente, Rafael Grooscors Caballero.
Estimado amigo: es más o menos incómodo intervenir (¿interferencia?) en una conversación, aún cuando sea virtual, entre dos internautas sobre temas específicos que les preocupan; no obstante por el hecho de que todos somos venezolanos y que tenemos los mismos deberes y derechos, al ser tales temas demasiado importantes para el futuro de la Nación, creo necesario comunicarme con Ud. en primer lugar para aclararle que el amigo Roberto Martín, quien ya debe haber pasado la barrera de los 60 años, (yo tengo 81 y voy para 82) ha vivido con intensidad nuestro proceso político y ha luchado, con igual denuedo, por la democracia, la justicia social, los derechos humanos y la libertad del mundo. Cuando él habla sobre las carencias de nuestros actuales dirigentes, las debilidades del movimiento opositor, piensa más en lo que a Ud. le interesa intrínsecamente, que en lo que pueda interesarle a si mismo. Por eso le ruego que intente entenderlo y no considerar que es un simple descalificador más, de los tantos que forman lo que Ud. llama "cadenas" y que probablemente responden a obscuras estrategias de desinformación fraguadas en camuflados laboratorios fundamentalistas. Estamos inmersos o en "un nuevo comienzo" o en el final de una batalla que nadie sabe quien ganará. Personalmente le digo lo siguiente: comencé la lucha política a los 15 años, en 1945, meses antes de ocurrida la llamada "revolución de octubre" y formé parte de una jóven generación que animó el trabajo clandestino cuando arribó al poder, abruptamente, el último de nuestros más sangrientos y corruptos dictadores: Marcos Pérez Jiménez. El último digo, porque el próximo, el que aún actúa con disfrazado apego al orden democrático, probablemente no llegue a desemascararse como tal, nunca. La providencia y no la oposición política, parece haber dispuesto de él y nos abreviará el camino de combatirlo y vencerlo, en cuanto a su persona. Pero no así al "sistema" establecido, bajo la carátula de una "revolución social", vinculada a otros movimientos mundiales los cuales se llaman, a sí mismos, como de "izquierda" y hablan en nombre del "pueblo". Este sistema es necesario que Ud. y todos los de su generación, lo conozcan bien, lo identifiquen con claridad, por cuanto del engaño con que lo perciban es que depende su perpetuación. Este es un sistema totalitario, fundamentado en el "apoderamiento absoluto del poder absoluto", pero que requiere la aprobación "legitimadora" tanto de la opinión pública nacional como de la comunidad internacional. Por eso "permite" la aparentemente libre asociación política (Partidos como AD, Copei, UNT y PJ); la celebración de elecciones, bajo mecanismos y procedimientos que dan la impresión de transparencia y la concurrencia, en fin, de valores y factores propios de la democracia, para lograr una necesaria "aprobación" que es lo que permitirá su prolongación y permanencia en el poder hasta "el fin de la historia". ¿Ud. entiende? Para mi (como, por ejemplo, para Diego Arria; para Pablo Medina y para Roberto Martín) la MUD está desarrollando una estrategia equivocada y el "éxito" de las Primarias no va a convertirse, a la larga, en algo más que una importantísima contribución de los auténticos demócratas a favor de los extremistas que nos gobiernan y nos seguirán gobernando, si no abrimos bien nuestros ojos, armamos nuestros espíritus y cerramos nuestros puños para comabtirlos. No es asunto de que aparezca un cubano, un colombiano, un asiático más en el "rollo" del REP, sino que éste es, conjuntamente con las máquinas Smartmátic, el último recurso "democrático" que será utilizado cada vez que esté en peligro la "estabilidad" y la "lógica revolucionaria" del actual régimen. Somos 27 millones de venezolanos y 19 conformamos el REP. Es decir, apenas si un 30% de nosotros son jóvenes no votantes, menores, desde recién nacidos a muchachos con 17 años. Si Ud. somete este dato a un cálculo de probabilidades y lo compara con la realidad de cualquier otro país verdaderamente democrático (Chile, digamos) se dará cuenta de que es muy difícil que más del 50% de la población esté en capacidad (etárea) para votar y mucho menos de que el 100% de ellos esté "inscripto" en el respectivo listado de votantes. Y si el CNE es una célula arbitral totalmente controlada por el PSUV y el régimen; si el sistema smarmatic y las captahuellas fueron, sorpresivamente y sin que nadie lo pidiera, impuestos por el chavismo para garantizar su legitimación (en el referendum del 2004) y su perpetuación desdibujada con claridad en el otro referendum del 2009 (la reforma constitucional relativa a la reelección del Presidente); si las Fuerzas Armadas fueron transformadas en "bolivarianas y socialistas" al servicio personal de Chávez "para siempre", ¿cree Ud. de verdad que no estamos "sirviéndole" al régimen si no protestamos hasta el cansancio y si no logramos las condiciones mínimas de transparencia o mas bien Ud. piensa que podremos ganarle unas elecciones y un respetuoso traspaso del Poder por parte de sus actuales "propietarios" a nosotros? Le anexo un trabajo que publiqué el año pasado y le dejo estas reflexiones para que Ud. las someta a su íntima consideración y sea Ud. el propio juez de su conciencia. Afectuosamente, Rafael Grooscors Caballero.
lunes, 6 de febrero de 2012
LAS PRIMARIAS: RUPTURA Y REBELIÓN
LAS PRIMARIAS: RUPTURA Y REBELIÓN
(Rafael Grooscors Caballero)
A menos de una semana del 12 de febrero, día de las Primarias, nos adelantamos a ratificar que participaremos en el evento y emitiremos nuestro voto por el candidato en quien mejor podamos confiar, según nuestra concepción estratégica, a pesar de que hemos dicho y repetido que “las primarias son secundarias”. Aclaramos: en estas Primarias se escogerá un representante de un sector importante de la oposición, el que reúne en la MUD a los partidos políticos tradicionales y a otros grupos de opinión organizados. Pero no tendrá que ser, el escogido en esta instancia, el representante definitivo de todos los que nos oponemos al régimen actual y a sus proyecciones aún más totalitarias. Nueva aclaración: otro importante sector de legítimos adversarios del oprobioso gobierno actual, probablemente más numeroso, en votantes, que el que se va a expresar el domingo, observará con evidente interés, con detenimiento y honda capacidad de análisis, la decisión que al respecto tomarán los operadores políticos, habida cuenta de que no estamos dentro de un Estado de Derecho, ni en situación de normalidad, como para reconocer con facilidad al líder que deberá guiarnos hacia el cambio radical que nos exige la historia. Por eso, queridos lectores, insistimos, una vez más: “las Primarias son Secundarias”.
Voces ingenuas hablan de que estamos obligados a trillar el camino electoral, señalado por la Constitución y las leyes, dentro de la agenda única del régimen, con sus instituciones y su peculiar manera de imponer las normas de la conducta colectiva. Voces ingenuas a las cuales, otros, le imputan, incluso, complicidad.. Las creemos, más bien, engañadas, pese a sus buenas intenciones. Cuba lleva ya 52 años de una curiosa “democracia popular” y luego de un segundo preso político que muere en huelga de hambre, el régimen le negó el permiso a la bloguera Yoani Sánchez para que pudiera viajar a Brasil, atendiendo invitación de Dilma Rouseff para visitar su país. Al mismo tenor, a principios de año, nuestro Presidente, el “Comandante”, designó a un narco-general como Ministro de la Defensa, requerido por la justicia internacional y la Asamblea Nacional, siguiendo sus instrucciones, nombró una nueva Directiva, todavía más cercana a su entorno y más comprometida con el “chavismo”, ideología que parece reemplazar, por ahora, al cómodo “bolivarianismo”, el cual ya no sirve. Igualmente, el régimen celebró, el pasado 4 de febrero, con “bombos y platillos”, la ocurrencia del famoso golpe de estado del 92, cuando no sólo se intentó derrocar por la fuerza al primer mandatario electo por el pueblo, sino que se amenazó con la comisión de un genocidio familiar, al atacar, con armas de largo alcance y alto poder de fuego, la residencia particular del Presidente a deponer. A la vez, con la imperdonable celebración, el “caudillo” ordena a sus seguidores inmediatos que llamen “chavista” a la revolución socialista, incluida la fuerza armada “popular” y copa todo un día en televisión, con cadenas que se suceden, ininterrumpidamente, para demostrar, de modo fehaciente, que tiene la voluntad y los mecanismos para prolongar su ejercicio autocrático mucho más allá del próximo octubre. ¿Son o no son Secundarias las Primarias?
La última vez que se expresó el verdadero sentimiento unitario del pueblo venezolano, reclamando la salida del autócrata, fue el 11 de abril del 2002. Una marcha de millón y medio de ciudadanos, no convocada ni organizada por los operadores políticos, dispuestos hoy en la MUD y representantes valiosos de un sector de la oposición, pero no de toda la oposición. Después vino el “vacío de poder” con la renuncia del “Comandante” y luego su transformación errónea en golpe de estado, mal interpretando el poderoso e incontenible reclamo de la Venezuela decente. Los hechos ocurridos posteriormente no han logrado sino poner en evidencia que carecemos de un liderazgo que una a toda la oposición, concibiendo una estrategia, una sucesión de acciones contundentes, una conmoción social estremecedora, que sea capaz de “sacar de cuajo” de sus trincheras a los falsos “revolucionarios” adueñados del Poder. No es un líder, es un liderazgo lo que necesitamos.. Un mensaje “bravo”, de ruptura y de rebelión, que contagie, que llegue al corazón de la gente, que les inflame su orgullo, que apele a su dignidad y que nos coloque a todos en la calle, dispuestos a la pelea hasta el fin, como cuando la incontenible marcha del 11 de abril. Para eso no son Primarias lo que requerimos.
Llegará el momento cuando se ponga en claro que hay que convocar a Venezuela, para que se salve, u olvidarla, para que se hunda. Esa es la diferencia que comenzaremos a ver, por primera vez, plasmada en los mensajes de los candidatos a las Primarias del próximo domingo 12. Los que proponen un camino sin altibajos ni sobresaltos, más o menos ordenado, para ir, junto al régimen, a un supuesto conflicto de intereses ante un árbitro cuya decisión ya está tomada:
1.
¿Necesitamos más pruebas para saber a quien atiende el CNE?
2.
¿Más precisiones para convencernos de que trabajamos con un REP empalagado de trampas y tramposos?
3.
¿Para comprobar la vulnerabilidad de las máquinas y la cualidad adúltera de sus manejadores?
Afortunadamente hay otros candidatos, como Diego Arria, como María Corina, como Pablo Medina, quienes proponen la ruptura y que abrirían su campaña con una denuncia integral acerca de la ilegitimidad del régimen y la necesidad imperiosa, como condición sine-qua-non para ir a elecciones, de crear las indispensables condiciones de transparencia que garanticen suficientemente el respeto a la soberanía, al voto de los ciudadanos, al clamor del pueblo. Son esos otros candidatos –Arria, María, Pablo-- quienes interpretan mejor nuestro reclamo: ruptura y rebelión para que una oposición entienda a la otra oposición y una a Venezuela en un solo propósito: recuperemos nuestra democracia, perdida en manos de aviesos traficantes del poder. Salvar a Venezuela y refundar sobre su tiempo y sobre su espacio una nueva realidad histórica que termine de empujarnos, definitivamente, hacia el Primer Mundo, dejando atrás la mediocridad de una demagogia insana, la cual ha hecho más pobres a los pobres y menos útiles a los bien intencionados.
grooscors@gmail.com.-
(Rafael Grooscors Caballero)
A menos de una semana del 12 de febrero, día de las Primarias, nos adelantamos a ratificar que participaremos en el evento y emitiremos nuestro voto por el candidato en quien mejor podamos confiar, según nuestra concepción estratégica, a pesar de que hemos dicho y repetido que “las primarias son secundarias”. Aclaramos: en estas Primarias se escogerá un representante de un sector importante de la oposición, el que reúne en la MUD a los partidos políticos tradicionales y a otros grupos de opinión organizados. Pero no tendrá que ser, el escogido en esta instancia, el representante definitivo de todos los que nos oponemos al régimen actual y a sus proyecciones aún más totalitarias. Nueva aclaración: otro importante sector de legítimos adversarios del oprobioso gobierno actual, probablemente más numeroso, en votantes, que el que se va a expresar el domingo, observará con evidente interés, con detenimiento y honda capacidad de análisis, la decisión que al respecto tomarán los operadores políticos, habida cuenta de que no estamos dentro de un Estado de Derecho, ni en situación de normalidad, como para reconocer con facilidad al líder que deberá guiarnos hacia el cambio radical que nos exige la historia. Por eso, queridos lectores, insistimos, una vez más: “las Primarias son Secundarias”.
Voces ingenuas hablan de que estamos obligados a trillar el camino electoral, señalado por la Constitución y las leyes, dentro de la agenda única del régimen, con sus instituciones y su peculiar manera de imponer las normas de la conducta colectiva. Voces ingenuas a las cuales, otros, le imputan, incluso, complicidad.. Las creemos, más bien, engañadas, pese a sus buenas intenciones. Cuba lleva ya 52 años de una curiosa “democracia popular” y luego de un segundo preso político que muere en huelga de hambre, el régimen le negó el permiso a la bloguera Yoani Sánchez para que pudiera viajar a Brasil, atendiendo invitación de Dilma Rouseff para visitar su país. Al mismo tenor, a principios de año, nuestro Presidente, el “Comandante”, designó a un narco-general como Ministro de la Defensa, requerido por la justicia internacional y la Asamblea Nacional, siguiendo sus instrucciones, nombró una nueva Directiva, todavía más cercana a su entorno y más comprometida con el “chavismo”, ideología que parece reemplazar, por ahora, al cómodo “bolivarianismo”, el cual ya no sirve. Igualmente, el régimen celebró, el pasado 4 de febrero, con “bombos y platillos”, la ocurrencia del famoso golpe de estado del 92, cuando no sólo se intentó derrocar por la fuerza al primer mandatario electo por el pueblo, sino que se amenazó con la comisión de un genocidio familiar, al atacar, con armas de largo alcance y alto poder de fuego, la residencia particular del Presidente a deponer. A la vez, con la imperdonable celebración, el “caudillo” ordena a sus seguidores inmediatos que llamen “chavista” a la revolución socialista, incluida la fuerza armada “popular” y copa todo un día en televisión, con cadenas que se suceden, ininterrumpidamente, para demostrar, de modo fehaciente, que tiene la voluntad y los mecanismos para prolongar su ejercicio autocrático mucho más allá del próximo octubre. ¿Son o no son Secundarias las Primarias?
La última vez que se expresó el verdadero sentimiento unitario del pueblo venezolano, reclamando la salida del autócrata, fue el 11 de abril del 2002. Una marcha de millón y medio de ciudadanos, no convocada ni organizada por los operadores políticos, dispuestos hoy en la MUD y representantes valiosos de un sector de la oposición, pero no de toda la oposición. Después vino el “vacío de poder” con la renuncia del “Comandante” y luego su transformación errónea en golpe de estado, mal interpretando el poderoso e incontenible reclamo de la Venezuela decente. Los hechos ocurridos posteriormente no han logrado sino poner en evidencia que carecemos de un liderazgo que una a toda la oposición, concibiendo una estrategia, una sucesión de acciones contundentes, una conmoción social estremecedora, que sea capaz de “sacar de cuajo” de sus trincheras a los falsos “revolucionarios” adueñados del Poder. No es un líder, es un liderazgo lo que necesitamos.. Un mensaje “bravo”, de ruptura y de rebelión, que contagie, que llegue al corazón de la gente, que les inflame su orgullo, que apele a su dignidad y que nos coloque a todos en la calle, dispuestos a la pelea hasta el fin, como cuando la incontenible marcha del 11 de abril. Para eso no son Primarias lo que requerimos.
Llegará el momento cuando se ponga en claro que hay que convocar a Venezuela, para que se salve, u olvidarla, para que se hunda. Esa es la diferencia que comenzaremos a ver, por primera vez, plasmada en los mensajes de los candidatos a las Primarias del próximo domingo 12. Los que proponen un camino sin altibajos ni sobresaltos, más o menos ordenado, para ir, junto al régimen, a un supuesto conflicto de intereses ante un árbitro cuya decisión ya está tomada:
1.
¿Necesitamos más pruebas para saber a quien atiende el CNE?
2.
¿Más precisiones para convencernos de que trabajamos con un REP empalagado de trampas y tramposos?
3.
¿Para comprobar la vulnerabilidad de las máquinas y la cualidad adúltera de sus manejadores?
Afortunadamente hay otros candidatos, como Diego Arria, como María Corina, como Pablo Medina, quienes proponen la ruptura y que abrirían su campaña con una denuncia integral acerca de la ilegitimidad del régimen y la necesidad imperiosa, como condición sine-qua-non para ir a elecciones, de crear las indispensables condiciones de transparencia que garanticen suficientemente el respeto a la soberanía, al voto de los ciudadanos, al clamor del pueblo. Son esos otros candidatos –Arria, María, Pablo-- quienes interpretan mejor nuestro reclamo: ruptura y rebelión para que una oposición entienda a la otra oposición y una a Venezuela en un solo propósito: recuperemos nuestra democracia, perdida en manos de aviesos traficantes del poder. Salvar a Venezuela y refundar sobre su tiempo y sobre su espacio una nueva realidad histórica que termine de empujarnos, definitivamente, hacia el Primer Mundo, dejando atrás la mediocridad de una demagogia insana, la cual ha hecho más pobres a los pobres y menos útiles a los bien intencionados.
grooscors@gmail.com.-
lunes, 2 de enero de 2012
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viernes, 23 de diciembre de 2011
UN CONTINENTE UNIDO
LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA DEBE SER ALCANZADA
POR NUESTROS PUEBLOS, SIN ODIOS, SIN EXCLUSIONES,
POR IMPERIOSA NECESIDAD COMÚN, REAL Y SENTIDA.
En su Poema 20, antes de su Canción Desesperada, Pablo Neruda, eximio poeta chileno, nos decía como empezar a narrar una tragedia, con palabras de alegría….”puedo escribir los versos más tristes esta noche…escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”…para de lleno comenzar a besar su propia angustia y relamerse en sus recuerdos, que es como cuando un alma amada desaparece, de pronto y se esconde en su fuga traidora, más allá del alcance de nuestras lágrimas. No obstante, si hemos amado, si de verdad quisimos, ni la penumbra de la más lejana distancia, retirará el amor de nuestros corazones y el amante que se fue, nos recordará para siempre…Reflexiones no sólo románticas, sino que caben en la realidad de hoy, cuando volvemos a hablar de un diseño incompleto, injusto y fugaz, de nuestro Continente, poniendo de relieve las fallas de nuestra historia. Al principio también estuvimos separados y los que hablaban en maya o en náhuatl, no podían entender a los que hablaban en quechua o en aimara, aún cuando ocupaban un mismo y amplio territorio, hemisféricamente hablando. El Descubrimiento y la Colonia lograron que nos entendiéramos y que adoptáramos, sacrificando nuestras culturas primigenias, otros valores que asumimos como propios y a los cuales hicimos renacer, transformándolos, a imagen y semejanza de nuestra peculiar geografía y del aporte especialísimo de nuestros aborígenes. Hablemos el idioma que hablemos, los americanos siempre hemos sido los mismos. Pertenecemos a “otro Continente”, distinto a Europa, Asia, África u Oceanía. Y somos, probablemente, más jóvenes que todos los demás en el mundo. No tenemos porque promover nuestra propia división, abrir hondas quebradas entre nuestros comunes caminos, trastocar nuestros cálculos geodésicos naturales y mirarnos como enemigos, cuando nuestra esencia humana es la misma, igualmente diestra y hábil para alcanzar los más laudables propósitos. Desde los glaciares del norte hasta la Patagonia, América es una sola. Pero la historia quiso que nos fragmentáramos y nos aisláramos en “naciones” que intentaron repetir, desde su nacimiento, la recurrencia feudal del viejo Continente, cuya cultura nos invadió. Pero… si fuimos capaces de entender mejor que los europeos a los Enciclopedistas y adelantar la primera de las grandes revoluciones democráticas del mundo, con la independencia de los Estados Unidos, antes de la gesta de los franceses, podremos hacer nuestra integración más completa, sin las hipócritas fronteras que aún se afirman en los demás Continentes. Sin confusión ideológica. Sin instituciones adversarias. Sin barreras ni murallas insalvables, para que no seamos desleales los unos con los otros. Sin que haya un centro de poder, ambicioso y “mordelón” y una pobre periferia famélica, a punto de fallecer cada vez. Es decir, revisando nuestro pensamiento para involucrar a Washington, a Bolívar y a San Martín en un-solo-todo de ejemplo magnificente, para participar con grandeza en la construcción del futuro de la humanidad, con nuestra identidad común y en sana convivencia con todos los demás pueblos de La Tierra. Que en estos últimos días de la translación solar del 2011, cuando recordamos, en Capricornio, los acontecimientos espectaculares del nacimiento de Jesús de Nazaret, venido al mundo, por la gracia de Dios, para unirnos a todos en un mismo sentimiento de solidaridad universal, estas largas y quizás fastidiosas reflexiones de mi espíritu sean mi contribución a la felicidad que todos Uds. buscan en su diario menester y que de verdad merecen. Dios los Bendiga a todos.
POR NUESTROS PUEBLOS, SIN ODIOS, SIN EXCLUSIONES,
POR IMPERIOSA NECESIDAD COMÚN, REAL Y SENTIDA.
En su Poema 20, antes de su Canción Desesperada, Pablo Neruda, eximio poeta chileno, nos decía como empezar a narrar una tragedia, con palabras de alegría….”puedo escribir los versos más tristes esta noche…escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”…para de lleno comenzar a besar su propia angustia y relamerse en sus recuerdos, que es como cuando un alma amada desaparece, de pronto y se esconde en su fuga traidora, más allá del alcance de nuestras lágrimas. No obstante, si hemos amado, si de verdad quisimos, ni la penumbra de la más lejana distancia, retirará el amor de nuestros corazones y el amante que se fue, nos recordará para siempre…Reflexiones no sólo románticas, sino que caben en la realidad de hoy, cuando volvemos a hablar de un diseño incompleto, injusto y fugaz, de nuestro Continente, poniendo de relieve las fallas de nuestra historia. Al principio también estuvimos separados y los que hablaban en maya o en náhuatl, no podían entender a los que hablaban en quechua o en aimara, aún cuando ocupaban un mismo y amplio territorio, hemisféricamente hablando. El Descubrimiento y la Colonia lograron que nos entendiéramos y que adoptáramos, sacrificando nuestras culturas primigenias, otros valores que asumimos como propios y a los cuales hicimos renacer, transformándolos, a imagen y semejanza de nuestra peculiar geografía y del aporte especialísimo de nuestros aborígenes. Hablemos el idioma que hablemos, los americanos siempre hemos sido los mismos. Pertenecemos a “otro Continente”, distinto a Europa, Asia, África u Oceanía. Y somos, probablemente, más jóvenes que todos los demás en el mundo. No tenemos porque promover nuestra propia división, abrir hondas quebradas entre nuestros comunes caminos, trastocar nuestros cálculos geodésicos naturales y mirarnos como enemigos, cuando nuestra esencia humana es la misma, igualmente diestra y hábil para alcanzar los más laudables propósitos. Desde los glaciares del norte hasta la Patagonia, América es una sola. Pero la historia quiso que nos fragmentáramos y nos aisláramos en “naciones” que intentaron repetir, desde su nacimiento, la recurrencia feudal del viejo Continente, cuya cultura nos invadió. Pero… si fuimos capaces de entender mejor que los europeos a los Enciclopedistas y adelantar la primera de las grandes revoluciones democráticas del mundo, con la independencia de los Estados Unidos, antes de la gesta de los franceses, podremos hacer nuestra integración más completa, sin las hipócritas fronteras que aún se afirman en los demás Continentes. Sin confusión ideológica. Sin instituciones adversarias. Sin barreras ni murallas insalvables, para que no seamos desleales los unos con los otros. Sin que haya un centro de poder, ambicioso y “mordelón” y una pobre periferia famélica, a punto de fallecer cada vez. Es decir, revisando nuestro pensamiento para involucrar a Washington, a Bolívar y a San Martín en un-solo-todo de ejemplo magnificente, para participar con grandeza en la construcción del futuro de la humanidad, con nuestra identidad común y en sana convivencia con todos los demás pueblos de La Tierra. Que en estos últimos días de la translación solar del 2011, cuando recordamos, en Capricornio, los acontecimientos espectaculares del nacimiento de Jesús de Nazaret, venido al mundo, por la gracia de Dios, para unirnos a todos en un mismo sentimiento de solidaridad universal, estas largas y quizás fastidiosas reflexiones de mi espíritu sean mi contribución a la felicidad que todos Uds. buscan en su diario menester y que de verdad merecen. Dios los Bendiga a todos.
sábado, 19 de noviembre de 2011
MAS ALLA DEL DEBATE (Rafael Grooscors)
MÁS ALLA DEL DEBATE: DOCE MILLONES ESPERAN
(Rafael Grooscors Caballero)
Un debate sin discusión, directa y controversial, sobre todo cuando intervienen –como ocurrió el pasado lunes 14-- hasta cinco participantes, no pasa de ser una presentación de expositores, un foro, donde cada uno de ellos, al tratar un mismo tema –las preguntas de los jóvenes— plantearon enfoques distintos con respecto a la percepción de problemas singulares. Debate, en todo caso, más dirigido a formalizar la presentación de los perfiles individuales de quienes en él actuaron, definitivamente orientados a ganar la preferencia (para uno, en dejación de los demás) de los concurrentes al auditorio. Es decir, sin polémica, sin discriminación temática ni ideológica, más bien desarrollando un ambiente de intensa unidad, de virtual consenso programático. Pero un debate, al fin, que sin serlo, resultó una excelente muestra de civilizada convivencia democrática, en medio de un trance obscuro de nuestra vida política, amenazada de una artificial e inconveniente polaridad de estilos. Polaridad forzada, propuesta y lograda por una de las dos partes, la que precisamente detenta el Poder y controla ilegítimamente los medios de comunicación, tanto por ejercicio directo de su gerencia, como por cuanto al miedo, a la intimidación infundida en sus directores y la autocensura.
Muchos analistas, expertos en efectos psicosociales, han discurrido largamente sobre las respuestas dadas, en el debate, por cada uno de sus participantes y han señalado, en su orden, las virtudes y defectos de cada uno de ellos. Aparentemente, todos resultaron ganadores, aun cuando unos fueron “mas ganadores” que otros, lo que permitió a las famosas “encuestadoras de opinión” la formulación de un listado, diferente por cierto para cada una de las investigadoras, de cómo terminaron “arribando” al público los líderes en debate. Es más, advierten y anticipan, que “éste” fue el primero de una serie de “debates” por venir, como preludio para justificar la actuación final del conglomerado opositor, a sucederse en las primarias del 12 de febrero del año entrante.
Diríamos que no nos desagradó el debate, pero que en cierto modo constituyó una oportunidad perdida, a nuestro juicio, para atender un particular reclamo de nuestra historia, en este momento, para esta coyuntura por lo que se ve venir. Porque si de algo estamos convencidos es de que vivimos un proceso cuyo fracaso debe dar lugar a un nuevo proceso (denominado como un “nuevo comienzo” por el sociólogo chileno Fernando Mires) que sea capaz de romper las ataduras que nos ligan a un anacrónico colonialismo, con limitantes estructuras de poder (presidencialismo monárquico) y a un modelo de organización social y económica cuya insuficiencia ha quedado “suficientemente” demostrada. Un nuevo proceso que defina, por fin, un estado federal autónomo –más allá de los simples esbozos descentralizadores intentados por la cuarta e interrumpidos por la quinta— y la superación definitiva del “rentismo” petrolero y de la propensión populista en el discurso efectista de los propietarios de la opinión. Y que sin prescindir de cualquiera otra igualmente atractiva, una propuesta de calidad revolucionaria como la que anotamos, sería capaz de mover millonarias voluntades, indispensables para consolidar un triunfo inobjetable e inconmovible.
¿Millonarias voluntades? ¿Qué queremos decir? Que si estamos decididos –como lo estamos, por lo visto-- a continuar en la agenda y en el juego de los directores del proceso actual, de evidentemente falsa democracia y de no tan oculta tiranía, tendremos, para armar una estrategia de victoria, que echar mano a valores contundentes, como la abrumadora mayoría de votos, para derrotar, de modo implacable, la trampa muy astutamente concebida por los oficialistas; lo que no sería posible con una débil e ínfima superioridad electoral. Desde el 2004 y desde la contratación del sistema Smartmatic, con capta huellas (ahora con cable submarino hasta Camaguey) por lo menos millón y medio de electores virtuales, han estado y estarán a la disposición de los manipuladores comiciales del régimen, susceptibles de anteponerse ante cualquier “desviación” del “populacho”. Aún así, el 26S los “titulares del REP” se vieron forzados a admitir que la oposición formal (la Unidad, la MUD) conjugara más votos que los que “juntó” la “revolución”. Y que, además, se registraran como no votantes (la abstención) un número todavía mayor de electores, los cuales podían ser de todo…menos chavistas.
Nuestra cuenta nos indica que podríamos sumar DOCE MILLONES de votos, a favor no de un candidato, por su carisma y su cualidad de líder, o por cualquier otra virtud personal, sino por el peso de su propuesta, la cual tiene que ir mucho más allá de las similares, empleadas por grandes conductores populares, en horas gloriosas de nuestro ejercicio republicano y democrático. Una propuesta que no se contenga en la simple oposición al “socialista” gobernante y que ofrezca lo que para muchos “hemos perdido”, en un énfasis afirmativo del pasado. Más allá de liberar a los presos políticos, promover el regreso de los exilados y regresar los bienes confiscados a sus legítimos propietarios. Más allá de restituirle sus derechos a quienes fueron víctimas de atropellos, como en el caso de Radio Caracas Televisión y en el de múltiples señales de radio. Una propuesta novedosa, que conmueva al país. Que obligue a participar a los que se abstienen. Que los obligue moralmente, por cuanto se logre sensibilizar su condición ciudadana y por cuanto se pueda demostrárseles que en su responsabilidad, con su voto y en su voto, descansa el futuro de Venezuela. Pero para todo eso, el discurso tiene que ser muy convincente y dejar claro que nadie sería excluido de los beneficios de una sociedad reorganizada, para emprender la marcha hacia el primer mundo y recuperar el tiempo y el espacio perdidos. Que el trabajo político, el quehacer, la preocupación y la ocupación políticas, no son sólo tareas de unos profesionales que, si en verdad han dedicado buena parte de su vida a este ejercicio, no les correspondería la prioridad de un mérito que es de todos los venezolanos, tanto en cuanto constituye, más que un derecho, un deber irrenunciable.
Son necesarios esos DOCE MILLONES de votos, correspondientes a compatriotas que no respaldan la aventura trasnochada del supuesto “marxismo” que nos gobierna, pero que tampoco tienen confianza en quienes lo rechazan, o quienes, simplemente, no se sienten motivados a participar en el acto comicial. Por eso pensamos en acabar el mesianismo de los presidentes “salvadores” de las repúblicas y de los partidos mágicos que asumen el control de sus gobiernos. En acabar, también, con el mito de que Caracas es Venezuela y que el interior es “monte y culebra”; en esa distinción de venezolanos de primera y de segunda; en que sin destruir la unión confederada de los estados, los llaneros deben gobernar en el llano, los orientales en su territorio, los zulianos en el Zulia, los andinos en su orden montañoso, los de Guayana en su opulenta geografía, sin depender de las limosnas de la Capital, administrando sus propios recursos, compitiendo por ser cada quien más eficiente; concibiendo un parlamento de representantes populares de las regiones, que dirija los destinos del país, incluyendo la designación de un Jefe de Gobierno, que no ordene, sino que responda al mandato del soberano y que someta sus actos a la decisión previa y posterior de los diputados y senadores del pueblo; de un tesoro público que no sea inescrupulosamente manipulado por unos cuantos “vivos”, sino que sea rigurosamente administrado a favor de quienes lo nutren, en igualdad de oportunidades y condiciones; en fin, un claro llamado a la organización de una nueva República, con un Estado Federal Autónomo, resumen de un cónclave de regiones independientes.
grooscors81@gmail.com.-
(Rafael Grooscors Caballero)
Un debate sin discusión, directa y controversial, sobre todo cuando intervienen –como ocurrió el pasado lunes 14-- hasta cinco participantes, no pasa de ser una presentación de expositores, un foro, donde cada uno de ellos, al tratar un mismo tema –las preguntas de los jóvenes— plantearon enfoques distintos con respecto a la percepción de problemas singulares. Debate, en todo caso, más dirigido a formalizar la presentación de los perfiles individuales de quienes en él actuaron, definitivamente orientados a ganar la preferencia (para uno, en dejación de los demás) de los concurrentes al auditorio. Es decir, sin polémica, sin discriminación temática ni ideológica, más bien desarrollando un ambiente de intensa unidad, de virtual consenso programático. Pero un debate, al fin, que sin serlo, resultó una excelente muestra de civilizada convivencia democrática, en medio de un trance obscuro de nuestra vida política, amenazada de una artificial e inconveniente polaridad de estilos. Polaridad forzada, propuesta y lograda por una de las dos partes, la que precisamente detenta el Poder y controla ilegítimamente los medios de comunicación, tanto por ejercicio directo de su gerencia, como por cuanto al miedo, a la intimidación infundida en sus directores y la autocensura.
Muchos analistas, expertos en efectos psicosociales, han discurrido largamente sobre las respuestas dadas, en el debate, por cada uno de sus participantes y han señalado, en su orden, las virtudes y defectos de cada uno de ellos. Aparentemente, todos resultaron ganadores, aun cuando unos fueron “mas ganadores” que otros, lo que permitió a las famosas “encuestadoras de opinión” la formulación de un listado, diferente por cierto para cada una de las investigadoras, de cómo terminaron “arribando” al público los líderes en debate. Es más, advierten y anticipan, que “éste” fue el primero de una serie de “debates” por venir, como preludio para justificar la actuación final del conglomerado opositor, a sucederse en las primarias del 12 de febrero del año entrante.
Diríamos que no nos desagradó el debate, pero que en cierto modo constituyó una oportunidad perdida, a nuestro juicio, para atender un particular reclamo de nuestra historia, en este momento, para esta coyuntura por lo que se ve venir. Porque si de algo estamos convencidos es de que vivimos un proceso cuyo fracaso debe dar lugar a un nuevo proceso (denominado como un “nuevo comienzo” por el sociólogo chileno Fernando Mires) que sea capaz de romper las ataduras que nos ligan a un anacrónico colonialismo, con limitantes estructuras de poder (presidencialismo monárquico) y a un modelo de organización social y económica cuya insuficiencia ha quedado “suficientemente” demostrada. Un nuevo proceso que defina, por fin, un estado federal autónomo –más allá de los simples esbozos descentralizadores intentados por la cuarta e interrumpidos por la quinta— y la superación definitiva del “rentismo” petrolero y de la propensión populista en el discurso efectista de los propietarios de la opinión. Y que sin prescindir de cualquiera otra igualmente atractiva, una propuesta de calidad revolucionaria como la que anotamos, sería capaz de mover millonarias voluntades, indispensables para consolidar un triunfo inobjetable e inconmovible.
¿Millonarias voluntades? ¿Qué queremos decir? Que si estamos decididos –como lo estamos, por lo visto-- a continuar en la agenda y en el juego de los directores del proceso actual, de evidentemente falsa democracia y de no tan oculta tiranía, tendremos, para armar una estrategia de victoria, que echar mano a valores contundentes, como la abrumadora mayoría de votos, para derrotar, de modo implacable, la trampa muy astutamente concebida por los oficialistas; lo que no sería posible con una débil e ínfima superioridad electoral. Desde el 2004 y desde la contratación del sistema Smartmatic, con capta huellas (ahora con cable submarino hasta Camaguey) por lo menos millón y medio de electores virtuales, han estado y estarán a la disposición de los manipuladores comiciales del régimen, susceptibles de anteponerse ante cualquier “desviación” del “populacho”. Aún así, el 26S los “titulares del REP” se vieron forzados a admitir que la oposición formal (la Unidad, la MUD) conjugara más votos que los que “juntó” la “revolución”. Y que, además, se registraran como no votantes (la abstención) un número todavía mayor de electores, los cuales podían ser de todo…menos chavistas.
Nuestra cuenta nos indica que podríamos sumar DOCE MILLONES de votos, a favor no de un candidato, por su carisma y su cualidad de líder, o por cualquier otra virtud personal, sino por el peso de su propuesta, la cual tiene que ir mucho más allá de las similares, empleadas por grandes conductores populares, en horas gloriosas de nuestro ejercicio republicano y democrático. Una propuesta que no se contenga en la simple oposición al “socialista” gobernante y que ofrezca lo que para muchos “hemos perdido”, en un énfasis afirmativo del pasado. Más allá de liberar a los presos políticos, promover el regreso de los exilados y regresar los bienes confiscados a sus legítimos propietarios. Más allá de restituirle sus derechos a quienes fueron víctimas de atropellos, como en el caso de Radio Caracas Televisión y en el de múltiples señales de radio. Una propuesta novedosa, que conmueva al país. Que obligue a participar a los que se abstienen. Que los obligue moralmente, por cuanto se logre sensibilizar su condición ciudadana y por cuanto se pueda demostrárseles que en su responsabilidad, con su voto y en su voto, descansa el futuro de Venezuela. Pero para todo eso, el discurso tiene que ser muy convincente y dejar claro que nadie sería excluido de los beneficios de una sociedad reorganizada, para emprender la marcha hacia el primer mundo y recuperar el tiempo y el espacio perdidos. Que el trabajo político, el quehacer, la preocupación y la ocupación políticas, no son sólo tareas de unos profesionales que, si en verdad han dedicado buena parte de su vida a este ejercicio, no les correspondería la prioridad de un mérito que es de todos los venezolanos, tanto en cuanto constituye, más que un derecho, un deber irrenunciable.
Son necesarios esos DOCE MILLONES de votos, correspondientes a compatriotas que no respaldan la aventura trasnochada del supuesto “marxismo” que nos gobierna, pero que tampoco tienen confianza en quienes lo rechazan, o quienes, simplemente, no se sienten motivados a participar en el acto comicial. Por eso pensamos en acabar el mesianismo de los presidentes “salvadores” de las repúblicas y de los partidos mágicos que asumen el control de sus gobiernos. En acabar, también, con el mito de que Caracas es Venezuela y que el interior es “monte y culebra”; en esa distinción de venezolanos de primera y de segunda; en que sin destruir la unión confederada de los estados, los llaneros deben gobernar en el llano, los orientales en su territorio, los zulianos en el Zulia, los andinos en su orden montañoso, los de Guayana en su opulenta geografía, sin depender de las limosnas de la Capital, administrando sus propios recursos, compitiendo por ser cada quien más eficiente; concibiendo un parlamento de representantes populares de las regiones, que dirija los destinos del país, incluyendo la designación de un Jefe de Gobierno, que no ordene, sino que responda al mandato del soberano y que someta sus actos a la decisión previa y posterior de los diputados y senadores del pueblo; de un tesoro público que no sea inescrupulosamente manipulado por unos cuantos “vivos”, sino que sea rigurosamente administrado a favor de quienes lo nutren, en igualdad de oportunidades y condiciones; en fin, un claro llamado a la organización de una nueva República, con un Estado Federal Autónomo, resumen de un cónclave de regiones independientes.
grooscors81@gmail.com.-
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